Infección


Infección

Esperando a que todo se queme y quede cenizas, me di cuenta de que la realidad del mundo había muerto, convirtiéndose en algo diferente. Porque en la tierra nacemos para un gran vacío coin propósito, el ganar dinero hasta morir, perdiéndonos en la codicia de la nueva era, en el crimen vestido de fe.
Es por eso que en todo momento algo sale mal, es por eso que sentimos haber perdido muchas generaciones seguidas y es porque todos perdimos la esencia de la vida, porque no quieren que la sepamos, es porque nos quieren separados, con ese odio inútil por defecto del humano.  

Acostado en el marco del universo, observando inocentes caminar con sombras incompletas, sumergidos en este mar de nubes de humo de cigarro, por todo aquello que han perdido en la vida. Engañados, disfrutando dentro de un holograma, viviendo con la típica infección del capitalismo.

La utopía de querer ordenar la civilización se escapó de las manos de los que nos controlan, olvidándose de la culpa, dispuestos a eliminar a la mayoría sin que nadie se entere; encontrándose la purga a la espera y aún sin fecha, pero inevitable. Mientras que yo estoy esperando a que todo eso suceda viendo televisión, observando la injusticia matutina, naufragando en el mar de la ciencia ficción, observando cómo cavan el gran hoyo en nuestra mente. Es como una pesadilla ciega de nunca acabar, como un virus impregnado en nuestra mente. ¿Por qué las personas creen que no tienen poder? ¿Por qué no se atreven a romper barreras? ¿A pensar un poco más?

La infección nos condenó a todos hace más de cientos de años, cubriendo al mundo de la ignorancia, ocultando el sentido de nuestras vidas perfectamente, y es por eso que nadie reacciona y nada contra la corriente, y es por eso que todos estamos sumergidos en una terrible tentación creyendo conocer la libertad, creyendo vivir un día normal, como si nada ocurriera. Temo decir que la cura solo la tienen aquellas personas de las que hay de temer, en aquel mundo sin color, en la puntura negra de un bar.

Encerrado en mi armario, escuchando el ruido de la comedia que es vida. Encerrado en los recuerdos de lo que alguna vez fue hermoso, desangrando felicidad que aún nos queda, extrañando la felicidad que nunca conocimos.

Ocultándome de lo que hay allá afuera, de todas esas matanzas a ciegas, de la justicia prófuga. Como una fiesta sin planear, ya no hay verdad alguna que nos guíe, porque el gran cambio está tan lejos como aquel nunca.

Opacada quedó la verdad, silenciada quedó la tristeza, deprimida quedó el sueño y opresa quedó todo rastro de humanidad. Todo por un gran vacío en el corazón, porque la libertad cada vez cuesta más y ya no significa nada.


¿Cuál demonios es la respuesta? ¿Por qué me tengo que hacer esto? ¿Si puedo verlos a todos morir lentamente? Y es porque la parte humana que necesitamos sigue conmigo, ayudándome a levantar personas y a levantarme a mí mismo.




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