Ya no conozco tu nueva forma de amar


Ya no conozco tu nueva forma de amar
Quiero entenderte,
sentirme optimista,
listo para que me vuelvas a echar de menos,
con mutuas tentaciones,
sin culpas o que te disculpes,
sin importar en el futuro que me mantienes escondido.

Fuiste cuidadoso y preciso conmigo,
sin saber de que tenías salidas de mí bastantes frías,
me trataste como a una persona a quien nunca le diste tu amistad,
no existían nostalgias para ti,
no conocías medidas para seguir adentro,
conmigo simplemente ya no servía.

Admito que te eché de menos,
que me volví frágil al esforzarme a que pienses un poco en mí,
porque nunca fingí no estar dolido cuando me abandonaste,
quería encontrarte y desmentirte,
quería pedirte más,
a que te quedes conmigo.

A pesar de que me hayas traicionado un poco,
no me aguanté los riesgos que significabas,
de las precauciones que se pronosticaban,
porque entre secreto te ofrecí mi última confianza
sin tener en cuenta de los heridos que habría por amor.

No hay más tiempo para jugarle más a la memoria,
no importa si hoy no me sientes o quieras alejarme,
quisiera que notes el esfuerzo que hago para que me valores,
para que me reconsideres,
porque yo me porté bien,
nunca te falté el respeto,
yo te fui leal estando enamorado de ti.

Estoy desahitado, sigo siendo prudente para cuando regreses tú.

Éramos jóvenes y me hacías ver la vida un tanto fácil,
a comparación de mi futuro,
que ahora va inclinada hacia una sola suerte,
una falsa ilusión como la hemos visto siempre.

Era maravilloso cómo, con el tiempo, me hiciste sonar un poco a ti,
enmudecías mis débiles dudas con esos labios que parecían tan míos,
que solo quitaban, momentáneamente, mi soledad.

Yo no sé quién de los dos estará mejor,
si nunca te apiadaste de mí,
aceptando que dejaste de quererme hace meses,
desmintiendo y manteniendo mi corazón con tibios motivos,
con esa soledad que nunca vino sola.

Sabiendo que tenías al alcance muchas personas que te adoraban,
te quedaste durante meses,
cerrando tantas heridas como te fue posible,
dejando rostros cautivos en las calles.
¿Pero quién te enseñó a curar corazones en tan poco tiempo?

Me dabas espacios suficientes
para adormecer lo mucho que conocía sobre el dolor,
desgastando oportunidades para ir por alguien no tan triste como yo.

Ahora que nunca preguntas por mí,
me permití recordar y vivir tus ausencias,
pensé en llorar por ti casi por costumbre,
porque sigo siendo fiel en persistir y en revivir
una mentira que solo me hace sonreír,
aprovechando lo mejor me traen las lágrimas después de todo.

Recuerdo que estaba preparado para cuando me quitases toda la alegría del mundo,
volver a contar tus risas en silencio,
aunque la herida hubiese dolido como dos,
mi corazón ya no dispone en cumplir los latidos requeridos
de una consciencia que fue hecha para ti.

Te convertiste en especialista en comenzar de cero,
hablando con medio mundo de lo mucho que te aburrían los hombres.

Eras distante al misterio que encajaba perfectamente a lo que más me gustaba de ti.

Fue mi destino ya no frecuentar besarte,
estar siempre fuera de tu alcance,
como si no hubiese algún espacio libre para mí.

Yo no sé si ya te acostumbraste a más de una persona,
si ya no están en claro tus exigencias o mis trayectos contigo,
porque a ti no te queda ninguna confusión,
ya no es para ti creer más en mis promesas,
no es para ti recordarme a propósito,
porque para mí no existe olvido.

Ahora perteneces a una amable soledad,
mientras te oculto de mi beso favorito
y de la innegable posibilidad de repetirte.

El amor no es algo que surge de la desesperación
ni de las razones que tengo de aferrarme a ti.

Es muy triste llegar al punto de odiarnos,
verte ir por algo mejor,
pretendiendo que esto no duele.

No tienes que verme llorar para saber que estoy llorando,
pero de cualquier manera quiero explicarte que no quiero
enfrentarme más a nuestro sobreentendido amor.
No quiero seguir viendo cómo soy aislado de ti,
no quiero poner mi pasado contra el tuyo,
porque ya no puedo reclamar lo que eras,
ni todo lo que he llegado a quererte,
aunque tu regreso tenga que ver tanto contigo y conmigo,
yo ya no conozco tu nueva forma de amar.

Me aconsejan que vea hacia el futuro,
recordar, de vez en cuando, lo que he dejado en tus manos,
tenerle piedad a lo que puedo seguir siendo capaz de hacer contigo,
tener suerte o estar triste,
guardarte respeto y pensar diez minutos en ti,
porque no son tan ciertos los vacíos que has dejado en mí.



Comentarios

  1. Rodrigo soy Gonzalo he leido todo tu blog me encantó lo que demuestras en estaa palabras, tanto dices tanto cuentas tanto podemos conversar te mandé inbox agregame

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    1. Muchas gracias por sus palabras! también me alegra que le haya gustado mucho mi trabajo, eso significa mucho para mí.

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