Olvidar que todos te olvidan



Olvidar que todos te olvidan

 Para todas las razones que existen, yo sigo encontrando nuevas formas de seguir estando desorientado, para irme una tierra más lejana y desconocida.

No quisiera volver a portar estos ojos sollozos, pero en la página actual de mi vida, mis cielos se encierran ante mí, me tienen puesto casi en el margen, soy un boceto que tiene larga la culpa.
Por ahora, no hay dedicación que me estén dando, no hay afecto que cambie conmigo, no tengo ganas de quitarme la desesperanza, porque es lo de menos.

Mi estabilidad, el día de hoy expiró, así que estoy, parcialmente, desde hoy, triste en el día.
No soy agua completamente humilde, porque entre sombras, cada persona me recoge por trozos. No puedo ocultarme ni apoderarme de lo que justamente me ha tocado vivir
Hay aspectos míos que lo demás explotan, bondades menores que se quiere a menudo.

Al despertar siempre elijo no ser el mismo, con dunas en lo que deberían de ser mis milagros, con muchas dudas y pocas despedidas.

Pido no tener más ausencias, porque siempre ando cargado de palabras para los que se acercan a mí.
Me gusta recordar lo que he sido y lo que seré, lo que me hace trizas y me repone, incluso si es inútil hacerlo, no hay nada más lindo que negar desesperaciones y olvidar que todos te olvidan.
En esta ciudad, y quizás en muchas otras, la calma puede ser un escándalo, siempre habrá un duelo que exige tristezas, gente que se suicida por creerse los más tristes de los tristes, gente que desaparece con mil cariños y gente con ese tipo de crisis…

Es penoso no estar alegre por esos días de tranquilidad, que se agendan aleatoriamente en la vida, porque siempre se asume lo más probable, lo peor del orden, que siempre habrá más tiempo y lugar para todo lo que nos corrompe.

Es penoso siempre tener que guardarse la mala experiencia, con esa agonía que ya no se puede contar porque entre todos se comparan. Es penoso que la ausencia de amor y amigos se haya vuelto costumbre.


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