Ocultando mi corazón

Ocultando mi corazón
Entre las noches, donde solo era nuestro espacio para compartir todo aquello que no podíamos hacer en el día, nos besábamos para completar todo aquello que nos enamoraba. En cada beso aprendía a quererte más, tenía más confianza en ti, aprendía a encontrarte entre todo lo oscuro del mundo. ¿Quién imaginaría que sería tuyo? eras esa persona que siempre debí de haber conocido.

Cuando nos besábamos entre nuestras calles, me olvidaba que un día dije que quería desaparecer para siempre, que ya me había resignado, me había olvidado que había pasado toda mi vida ocultando mi corazón.

Te había hecho un espacio en mi mente, nunca te dije lo suficiente para que entendieras mi corazón por completo, no necesitaba pensar si lo que había hecho al conocerte estaba bien o andaba todo mal, ya sabía lo que era el rechazo.

Desde ese día vi que podíamos vernos a futuro, compartiendo nuestros corazones, sin saber que igual había una probabilidad de que no sobreviviéramos, de desaparecer. Porque pensaba que me dejarías de lado como los demás, no sabía qué hacer exactamente, solo me sentía preparado si nada de esto funciona. 

Yo maduré con la soledad entre mis ojos, sabía lo que no quería perder, ya conocía mi lugar en la depresión.

Yo ya sabía en qué parte de mi cuarto caería el primer rayo de sol al despertarme, solo me faltaba encontrarte. Solo no quería que te compadezcas de mí, no quería que alguien me quiera para no verme infeliz, porque no estás entendiendo nada del amor.

Nunca supe que en realidad no me amabas, porque fuiste como mi primera vez, contigo logré ver más que sombras y miedos, contigo nunca tuve lágrimas de dolor, contigo solo tenía ese cariño que duraría miles de años. Sentía que éramos almas gemelas. 

No debiste de haber aceptado mi propuesta de ser novios, si tú no querías continuar cuando nada nos saliera bien, si tú nunca te atreverías a reparar mi sonrisa, sabiendo que yo haría todo por ti. Nunca debiste de hacerme entender algo que nunca floreció…

Yo sí había sentido esa fuerza del corazón que tú nunca sentiste.

Despertar y ya no tener ninguna razón de seguirte, de rendirme contigo, que debería seguir tus últimos rastros para así intentar a que voltees y sonrías de improviso.  

Te amo



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